Según esas mismas fuentes, esos movimietos serían la puesta en marcha de un plan sabiamente montado y financiado desde Ruanda.Por el contrario, del lado congoleño no se hace ningún esfuerzo para esclarecer a la opinión internacional sobre ese tema. Sin embargo, hace falta un orden para colmar los vacíos dejados por la naturaleza.

Las querellas sobre la ocupación del espacio vital surgen recurrentemente entre las poblaciones hutu y tutsi, agricultores los unos, pastores los otros.

Las peripecias de ese historia están esmaltadas de genocidios cíclicos.

Para cualquier observador atento, algunas cuestiones exigen respuestas: – ¿Por qué esos movimientos de población hutu se inician durante un período caracterizado por la inseguridad en los sitios de acogida (colectividad Walendu-Bindi, en territorio de Irumu), y las zonas vecinas (colectividad Batandi-Mbau, en territorio de Beni)?

– ¿Cómo consiguen esas personas procurarse tarjetas de identidad congoleñas, siendo sujetos ruandeses?

Cierto, la República Democrática del Congo tiene en su seno vastas extensiones de terrenos vacíos, cuya puesta en valor es necesaria para su desarrollo. del Congo es pasar por las vías legales, reconocidas oficialmente, en lugar de poner la vida en peligro tratando de servirse de medios de infiltración oscuros.

Incluso si la naturaleza tiene horror del vacío, los mecanismos para llenarlo deben ser planificados y ordenados con el objetivo de evitar situaciones desastrosas, tanto para las poblaciones inmigradas como para las poblaciones autóctonas. Por Adelard Mbayahi, de Enanganews grupo amigo « Se comprende así el grave peligro de toda prolongación del poder de Joseph Kabila.

De no haber sido por esta rápida detención, la responsabilidad del robo del ganado hubiera recaído sobre los nande. En nuestra opinión, las autoridades que tenían en sus atribuciones los asuntos internos y la seguridad, a nivel nacional y provincial, deberían en un breve lapso de tiempo, hacer lo más posible para controlar la situación, y tener todas las informaciones posibles relativas a los movimientos de las poblaciones ruandesas hacia la República Democrática del Congo.

El hecho de que las tarjetas electorales, que sirven de documento de identidad congoleño, sean entregadas a los ruandeses inquieta a cualquier congoleño con sentido patriótico, sobre todo para las poblaciones del Nord, Sud-Kivu y del Ituri, cuyas tierras son tan deseadas por los ruandeses en busca de espacios vitales.

Por otro lado, reflexionando profundamente se comprenderá por qué esas gentes aprenden el kinande para crear una especie de división entre los ituriens y los nandes, para envenenar sus relaciones.